Continuo atencional

  1. Siéntate cómodamente sobre los isquiones o quédate de pie.
  2. Cierra los ojos.
  3. Acepta esta invitación de mirar hacia dentro.
  4. Observa cómo estás respirando y busca un ritmo más lento, más profundo y más pausado, sin perder la comodidad.
  5. Percibe todas las sensaciones físicas y sensoriales de este instante. Verás que hay sensaciones agradables, desagradables e indiferentes. Puedes estar con todas sin necesidad de atender a ninguna.
  6. Observa qué está sucediendo en tu mundo emocional en este momento. Puede ser que reconozcas alguna emoción, puede haber una mezcla de ellas… en cualquier caso puedes saber si es cómodo o incómodo, agradable o desagradable este sentir.
  7. Desde ese lugar de la conciencia que puede observar la actividad de la mente: mira pasar tus pensamientos, sin juzgar, sin interpretar, solo viendo pasar.
  8. Recuerda que tus pensamientos no son “tu” son solo una actividad de tu mente. Obsérvalos con desapego y te darán información: ¿te están anclando en el pasado? ¿Anticipan el  futuro? ¿Quizás estés interpretando el presente? No te pelees con lo que encuentres, déjalo estar.
  9. Abre los ojos

Vuelve a tu vida cotidiana… Verás lo que sucede….

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