Un nuevo idioma

Escrito por Marisé Barreiro: filóloga, escritora y gestaltista especializada en escritura expresiva.

Desde la ventana que me ofrece el blog de la TTG,  quiero sumarme a su celebración de la palabra como catalizador del cambio individual y social. La palabra escrita, cantada, actuada, susurrada entre silencios o proclamada a los cuatro vientos tiene la capacidad de movilizar nuestra conciencia y transformarnos a nivel celular.

Todos tenemos textos, canciones y poemas, propios o ajenos, que actúan como un talismán y nos rescatan de las tinieblas. ¿Qué ocurre en nuestro mundo interno cuando memorizamos un texto o un poema para actuarlo o recitarlo? ¿Cuál es la alquimia que se manifiesta cuando encarnamos un texto, dotándolo de nuestra respiración, nuestro gesto y nuestra voz, hasta lograr un todo coherente? Por experiencia sé que ya no soy la misma después de memorizar un poema.

Por otro lado el camino hacia la autorrealización pasa inevitablemente por la creación de un lenguaje y una historia completamente nuevos e intransferibles. Necesitamos adentrarnos en el misterio de nuestra existencia individual y cartografiarlo en nuestros propios términos. La búsqueda de identidad implica ensayar un idioma propio y dotarlo de la respiración, gesto y voz que ese idioma requiere para ser real. No hay otro camino que el de abandonar las palabras gastadas e inservibles para atreverse a darle forma a algo nuevo, una obra de arte única que enriquezca la historia colectiva.

Fritz Perls hablaba del reto de asomarse a la experiencia no dualista de la realidad a través del lenguaje, que es una herramienta dualista. Dramaturgos y poetas lideran este campo, se asoman a lo que aún no tiene nombre y se instalan allí, en esa frontera invisible, sin más armas que su paciencia, su receptividad y un cuaderno.  La belleza de sus hallazgos nos regala una nueva mirada, un sentimiento de comunión con la vida, raíces y esperanza.

Ésta es una capacidad que todos tenemos, seamos o no conscientes. Ejercitarla es, como mínimo, beber del manantial de la vitalidad. Felicidades a la TTG por su aportación a este gran río de palabras que transforman el mundo  en un lugar mejor.

Fdo.: Marisé Barreiro

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